El justicar Karl schretk se dirigía siempre a sus superiores
con cortesía sarcástica, no le gustaban aquellos cuyos culos se habían
acomodado perfectamente al forma de una silla mientras ponían en practica sus
cabalas y conspiraciones.
“Escapó” dijo escuetamente
El grupo de los siete intercambio miradas de sorpresa y
preocupación. “¿has dejado que escape un ser que casi provoca una escisión en
la camarilla de europa? ¿y te llamas a ti mismo justicar?” dijo Lucinde, la
temida justicar ventrue no consentía fallos de este calibre.
“Mis arcontes ya han comenzado la búsqueda de la matusalén,
es solo cuestión de tiempo que demos con ella”
“La estirpe es conocida por su paciencia y su inactividad,
pero estas, las ultimas noches, no son para que la camarilla siga observando
impasible, se te encomendó la misión de matar a la setita y el resultado es una
petición de prorroga. Tu ineptitud nos podría salir cara. Se te releva de esta
misión, justicar, tendras que ocuparte de otro asunto.” A Lucinde no le importo
la mueca de asco y la mirada de desprecio del justicar, sabia que después de
este fracaso no habría quien dentro del circulo de la camarilla que lo apoyara.
“¿Quién se ocupara de nefertiti?” pregunto Karl, como si ya cuestionara la elección.
“El pretendiente Anastasz” ¡por supuesto! El ojito derecho
de Lucinde y Etrius, rival desde hacia años del propio Karl, chiquillo del
antiguo justicar tremeré quien fue elegido hace ya dos siglos por la misma
ventrue que le acababa de relegar de su cargo.
“Entiendo, mi señora”
Diario de Etrius, 4 de junio de 1996
Hoy es un buen dia.
Anastasz ya es el
nuevo justicar tremere de la camarilla. Su posición nos permitirá dar caza a
nuestra manera a Nefertiti. De momento he logrado que se retrase su inclusión
en la lista roja, no queremos tener a los Alastores husmeando cerca.
El siguiente objetivo
es ese falso Cain, ha demostrado ser un ejemplar valioso y la camarilla esta
deseando que también desaparezca del mapa. El problema es que Karl sabe esto y
es posible que haga algún movimiento. La venganza puede crear motivaciones
extrañas ¿intentara el ex_justicar salvar al ravnos?
Anastasz ya ha enviado
algunos agentes a dar caza al ravnos, aunque sé que no será tan sencillo.
Confio en que fallen, bien por las habilidades del matusalén, bien por la
intervención de Schreckt. Eso introducirá el miedo en su cuerpo y se esconderá
halla donde nadie puede encontrarlo.
Excepto nosotros,
ahora, podemos oler el miedo halla donde se esconda.”
En una sala oscura, escondida varios metros por debajo del
suelo en una ruinosa mezquita en el Cairo, una figura esbelta, envuelta en
sombras, se agacha sobre un cuerpo tumbado en el suelo, inmóvil y recoge un
manuscrito. Pocos podrían entender actualmente su contenido, aunque muchos
codician su valor. Solo un grupo tan siniestro y misterioso como el inconnu
podría haber encontrado este fragmento. Antes de su muerte le habló a su
asesina, lo llamó “Erciyes”
En las tierras en las
que nace el sol
Un poderoso enemigo se
agita.
Engendrado a partir de
la muerte
Con una división en su
alma
Tan anciano que carece
de edad.
Primo de Caín, pero no
de los suyos
Espíritu de Caín, no
su aliado
Vendrán sus hijos
cruzando llanuras.
Brillante odio en la
noche de invasores
Cruzando el mar del
oeste vendrán
Sus hijos a las
tierras de Caín,
Siendo ellos mismos
los invasores.
Luchando en partes, en
carne revelados,
Engendrados por
puestas de demonios
Antiguos que no tienen
generación
Chiquillos que no
tienen debilidad.
¿Cómo predenteis a
ellos enfrentaros,
Vosotros, los
chiquillos de Cain?
Mirad: en el este su
poder se alza,
Pues tamaña es su
congregación
Que la noche se
consume en dia.
Un falso sol prende
fuego a la tierra
El polvo llena los
cielos, y un viento,
Ardiente, convierte la
carne en cenizas.
¿Dónde está ahora el
Vagabundo,
El tercer hijo de Caín
nacido?
Se ha convertido en
polvo, y perdido
Para la imaginación
¿Dónde están
Sus hijos, en quienes
retumba la
Muerte?
Enloquecidos, y ahora
perdidos.
Tan grande es el
precio del triunfo.
Solo una criatura de miles de año de antigüedad podría leer
esto y tener una idea clara. La esbelta figura la tuvo.
“El este. Mi Sire va a despertar.”
Dos meses después de haberlo relegado del cargo, el
ex-justicar Karl Schreckt había
viajado a Budapest. La capital de Hungría había sido reclamada por el que fue
llamado Cain, Ankla Hotep. El matusalén ravnos se la arrebato a la camarilla
casi sin esfuerzo, expulsando de la ciudad al anterior príncipe tremere y a toda
su primogenitura. El parlamento de Budapest, a la orilla del Danubio, una
catedral construida a principios del siglo XX le daba la bienvenida a la ciudad
de Ankla.
-Buenas noches princesa- Karl saludó con una leve
reverencia, ya no era justicar, debía mostrar respeto.
-Todo un placer que nos visites Sr. Schreckt- Natalia le
invito a sentarse junto a ella, en los asientos confortables del congreso.
-No es una visita de placer, estoy de paso, y solo para
intercambiar información. Corréis peligro.
Natalia escucho con atención las cábalas que habían llevado
a convertir a Ankla en objetivo del nuevo justicar Tremere, pero ella no sintió
miedo.
-Que vengan. No tenemos nada que temer de ese Anastasz. Pero
veo que eso no es lo que realmente te preocupa. El este ¿verdad?
-Si. ¿Sabéis algo?
-Mucho, amigo, este país se ha convertido en un puesto de
paso para los sirvientes de la madre tierra.
-¿Así la llamáis?
-¿Que nombre le darías tu a una criatura que controla cada
suceso que ocurre en su territorio? Es una bruja, de las de la época de Ankla,
las que realmente comprendían de donde vienen sus poderes. Ankla la conoció
hace casi 2000 años, aunque en sus tiempos tenía otro nombre.
-No seas tan criptica Natalia, necesito información veraz y
concreta.
-Está bien. Posee 6 ejércitos bajo su mando, cada uno con
una función concreta dentro de su plan y uno de esos ejércitos, el ejercito del
vacío, esta comandado por un demonio llamado Bezariel…
La narración dejo embelesado a Karl, mezcla de la dulce voz
de Natalia y lo temibles y poderosos que parecían cada uno de los ejércitos.
-Tal y como lo cuentas, no parece que podamos hacer nada
para evitar su avance.
-Por supuesto que no ¿Cómo detienes a la madre tierra?
- …Y a pesar de todo, pareces muy tranquila ¿Qué me
ocultas?.
Natalia se rio.
-Desde la época de mi amado, se dice que hay un clan de
usurpadores, a los que su antediluviano nunca les dio el permiso para existir,
que este mismo los odia a todos y cada uno de ellos por ser un espejo que
refleja su culpa y su maldición, y que para darles caza y destruirles creo a su
verdadera progenie. Supongo que no habrás oído hablar sobre estos cazadores…
“Una tierra en disputa durante generaciones, escenario de
guerras abiertas y ocultas entre humanos, cainitas y catayanos. Hogar de
demonios que han dado lugar a las leyendas mas terribles. Nuestra ignorancia
sobre estas tierras es un peligro, mi señora, ¿aun desea continuar?”
Jack nunca había escuchado el temor en las palabras de la
momia, después de semanas en su compañía su voz no se había quebrado ni aun
cuando tuvieron que escapar de el Cairo perseguidos por poderosos miembros del
Inconnu.
Arthur, igual de sorprendido, solo siguió confiando plenamente
en Nefertiti, una criatura como ella no podía equivocarse en esto, si el dios
Set iba a despertar en estas tierras, el quería verlo
-Si estas tierras están bendecidas por Set, no tenemos nada
que temer, el me reconocerá y nos brindara su protección.
-Las criaturas que habitan estas tierras están en guerra, y
no reconocen a Set. No podemos confiarnos.
-Miserables paganos que merecen la muerte, entonces.
Esa noche despertaron en una lujosa habitación con vistas al
rio Ganges. Arthur salió al balcón, y miro hacia el majestuoso rio, envuelto en
oscuridad. Las nubes no concedían ni un solo resquicio de la luz de la luna y
de las estrellas, y la lluvia nublaba aun más su visión.
Desde que habían llegado a estas tierras habían tenido
suerte evitando las disputas locales, pero si habían tropezado con algunas de
sus consecuencias, la sangre regaba las calles de blangadesh cuando el sol se
ocultaba. Había contado dos docenas de cadáveres mientras cruzaban la ciudad,
muchos de ellos vampiros. La mascarada no se respetaba aquí, la guerra había
alcanzado un belicismo que él jamás pensó que vería entre vampiros.
Mientras asimilaba estas ideas, la tormenta había comenzado
a descargar toda su furia, el viento soplaba con fuerza y varios truenos
iluminaron el Ganges.
Como una procesión siniestra, miles y miles de cadáveres
flotaban rio abajo.
Schiavelli estaba sentado cómodamente entre miles de
millones de dólares en tecnología computacional. Pantallas enormes, ordenadores
que ocupaban habitaciones enteras. Hoy era un día normal, de relativa
calma. Seguían llegándole lecturas cada
vez más fuertes, pero aun podían calificarse como “normales”. Se relajo, ya
había agentes investigando las causas de la anomalía, solo tenia que esperar a
que llegaran los informes.
De pronto las lecturas alcanzaron nivel terriblemente alto,
al toque de un botón, su ordenador protecto una serie de fotos de satélites,
datos telemetris MANAR , mapas y graficos. Schiavelli sintió su mente a punto
de entrar en el paroxismo mas frenetico cuando comparó la anomalía de sus
propias lecturas con la información recogida desde el año anterior proveniente
de todos los rincones del planeta hasta
que su intuición acaricio una posibilidad .El desarrollo del incidente era mucho
peor de lo que el análisis de la computadora indicaba. Tecleo una compleja
secuencia en el ordenador y en todas las pantallas que le rodeaban apareció un
mensaje “Alerta máxima. Código Ragnarok”
“Codigo Ragnarok. Esto no es un simulacro. Repito, código
Ragnarok. Esto no es un simulacro” La transmisión transporto su voz a lo largo
de todo el mundo y mas allá, a otros cientos de instalaciones donde cientos de
hombres y mujeres dejaban de lado todo lo que estaba haciendo para apresurarse
en ocupar sus nuevos puestos. “Los análisis indican multiples presencias,
fuerzas de entre ocho y diez en el centro de la perturbación. Monitorizar todas
las localizaciones para detección de actividad colateral”.
Cerca de Schiavelli, un hombre y una mujer daban asimismo
sus instrucciones. “activar soletas dos hasta cinco”, dijo la mujer. A miles de
millas por encima de la tierra, cuatro cilindros del tamaño de un frigorífico,
negros como el azabache, se desplegaron lentamente en forma de margaritas
cubiertas de espejos, cada una de ellas de un kilometro y medio de diámetro. A
sus siguientes instrucciones, los grandes espejos giraron para encarar el sol,
reflejando la luz hacia Bangladesh, envuelta en la noche.
Los otros hombres hablaban a sus micrófonos. “necesitamos
los destructores de tormentas allí y ahora para rasgar la cubierta nubosa. Usen
todo el armamento disponible, de tierra y aerotransportado para protegerlos”.
Una pausa. “Eso es, esto es una misión suicida”.
Enfrente de Schiavelli aparecieron los protocolos operativos
en una pantalla de ordenador.
>>CODIGO: RAGNAROK
>>PRESUPUESTO PARA LAS OPERACIONES: ILIMITADO
>>ARMAMENTO PERMITIDO: ILIMITADO
>>BAJAS PERMITIDAS:
>>>HABITANTES DE LA ZONA: 100%
>>>PERSONAL ASOCIADO: 100%
>>>OPERATIVOS ILUMINADOS: 100%
Schiavelli tecleó los códigos de acceso. Un haz de luz laser
exploró sus huellas dactilares y sus patrones retínales. Un micrófono confirmo
el timbre de su voz.
Código Ragnarok. Una amenaza para el mundo entero. Si los
manipuladores climatológicos no pudiesen penetrar el tifón, Schiavelli tenía
otra manera para llevar luz solar hasta Bangladesh y a las cosas que allí
estaban combatiendo. Tecleó más códigos y, a casi mil kilómetros sobre sus
cabezas, tres satélites más de color negro azabache abrieron sus compuertas para
mostrar hileras de misiles.
“Unos pocos cientos de miles de vidas para salvar a seis mil
millones ahora, e incontables billones por llegar”, se dijo a sí mismo. “Una
transacción racional”
“La universidad ha identificado el idioma” comento el Doctor
Netchurch a la Doctora Reage. “Sánscrito”. El científico cainita caminaba de un
lado a otro de la habitación. “¡Sánscrito! ¡Ahora resulta que son poliglotas!
La psicóloga observaba atentamente a su domintor. Rara vez
había visto al doctor Netchurch tan agitado.
“Los otros vastagos también sufren síntomas de estrés. Los
que no deliran”
El Dr. Netchurch se detuvo en mitad de una zancada.
“¿todos?”
“Todos ellos. Le he suministrados sedantes muy potentes,
pero no surten ningún efecto”
“Prepare soluciones de pentotal sódico en suero para los
videntes. Llegaremos al fondo de este asunto”
En la habitación contigua 5 cainitas se retorcían atados en
camillas de hospital. Gritaban en sueños, como si las pesadillas les provocaran
daño real.
“El dragon se alza, la grulla sucumbe y el tigre gira en
círculos”
“Se abalanzan sobre las pesadillas del rey”
“Las pesadillas contraatacan”
“¿Tiene todo esto algún sentido para ti?” susurro la Dra a
su domintor.
“Ni la mas minima. Nota mental: Enseñarles a los videntes
analogías mas sencillas”

Lars hundió su enorme hoja en la garganta del último de los
escrofulosos monstruos con cabeza de pájaro. Cuando la furia del combate
amainó, los empapados hombres lobo miraron a su alrededor. El teniente Roderick
Crowe invoco a los espíritus eólicos que le servían como exploradores. Al
instante aparecieron ante él, envueltos en soplos de niebla. “¡Aves de metal
atacan nubes! ¡Malo!”Una onda amarillo verdosa brilló creciendo en la
distancia, para relucir vagamente a través de la tempestad. Olfateó, e incluso
a través de la tormenta pudo oler el incisivo perfume de la vida que se
desborda. “Tormenta viene” dijo uno de los elementales “¿Vamos a casa, o casa
viene aquí?”
¿Una erupción del mundo espiritual en este? Lars, el chaman
de la manda, nunca pensó que viviría para ver tal cosa. Mientras observaba los
cadáveres desgarrados de los horrores con los que se había enfrentado, la
tormenta de vida y muerte se extendió hacia el exterior y engullo al pequeño
grupo de guerreros.
“¡Algo nos está combatiendo!” Schiavelli escuchaba lo que
decía el piloto. “Algo debe estar alimentando el tifón”. Schiavelli trago con
dificultad. Ahora que el momento estaba cercano, no se sentía como un
endurecido instrumento de precisión. Se recordó que, según todas las probabilidades,
las masas de gente cercanas al campo de batalla estaban ya muertas. Tecleo de
nuevo y dijo unas palabras a través del micrófono. Miles de kilómetros sobre
sus cabezas, un satélite recibió sus instrucciones y apuntó. Silenciosamente
expulsó cohete tras cohete, que cayeron como un rayo hacia Bangladesh. Parecían
estrellas fugaces.
Verena se relamió una gota de sangre que correteaba
juguetona por su barbilla. Estaba aprovechando su visita a Budapest, para hacer
el turismo que a ella le gustaba: probar la sangre local entre los más
distinguidos miembros de la sociedad, quienes poseían y tenían acceso a los más
lujosos edificios, hoteles y museos. Le era sencillo, pero nunca había perdido
ese gusto exquisito. Casi olvidó su cita con el justicar mientras quedaba
prendida de la belleza de los puentes que cruzan el Danubio.
Arnold si se presentó con puntualidad a la cita. Karl no
mostraba expresión alguna en su rostro, pero entre el resto de arcontes se
mascaba cierta tensión.
-Sé que muchos habéis escuchado de los rumores que provienen
del este. Un terrible enemigo amenaza la estabilidad de la camarilla en Europa.
Dentro de 3 dias viajaremos hacia Moscu para investigar la muerte de varios
magos en una iglesia ortodoxa. Parece que ese suceso ha desencadenado una
guerra interna en Rusia entre varias facciones: varias instalaciones militares
han sido atacadas unos días después provocando centenares de muertes y millones
de dólares en daños. Los supervivientes hablan de bestias rabiosas, así que ya sabéis
a lo que vamos a enfrentarnos. Parece que esos magos eran los responsables de
la “cortina de sombras” que ha mantenido aislada Rusia todo este tiempo, ahora
sabemos que los príncipes de las ciudades llevaban muertos o desaparecidos
varios meses, y los lupinos no parecen ser los responsables ya que sus acciones
son más recientes. Parece que tenemos a un enemigo común, pero eso los
descubriremos cuando lleguemos allí.
Arnold reflexionó sobre las palabras del justicar: ¿hombres
lobo luchando contra un enemigo que posee magos entre sus filas? Empezaba a
arrepentirse de haberse unido al justicar…
Nefertiti avanzaba en solitario a través del terrible tifón
que estaba asolando Bangladesh, las llanuras que rodeaban la capital estaban
repletas de cadáveres de extrañas criaturas que ni siquiera ella habría
imaginado que podrían existir. “Está luchando, debo ayudarle” Le había dicho a
sus seguidores, no podía creer que ninguno de ellos la hubiera seguido. “Sentirán
la furia de Set por su traición” pensó. Pero eso ahora no importaba.
Ascendiendo por una colina, su visión se detuvo sobre 3
figuras imponentes que parecían combatir en el centro de la tormenta. El ojo
del huracán era de color rojo, rayos de luz amarilla y verdosa se disparaban en
todas direcciones. Nadie podría decir quien estaba ganando la batalla. Se
apresuró, mientras su sangre empezaba a hervir dentro de ella, preparándose
para la batalla, pero conforme mas se acercaba, su visión se nublaba, sentía la
furia de las criaturas que combatían estallando en su interior, visiones
horribles la hicieron detenerse y caer de rodillas.
Un potente silbido atravesó la tormenta y una increíble
explosión de luz destiñó el mundo en un austero blanco y negro. Mientras que el
cuerpo de la matusalén permanecía intacto, su interior parecía arder como si el
mismo infierno se hubiera desatado dentro de ella. Entonces, un rugido igual al
de una montaña derrumbándose la golpeó como un martillo. En un momento, sus
ojos cegados por la luz se aclararon. Un nuevo viento soplaba, caliente,
cargado de radiación profana. Otra bomba explosiono a unos pocos kilómetros a
su izquierda. “no… debo llegar hasta él… me protegerá”
La siguiente bomba cayó muy cerca suya. Solo sintió
momentáneamente una dislocación mientras su cuerpo era vaporizado y para
entonces sus pensamientos ya habían pasado a la historia.

Tieh Ju y Chou Li observaban la tormenta sobrenatural desde
más de un kilometro de distancia. La tempestad mundana apenas les molestaba.
“Es el mundo Yomi” explico Tieh Ju al curioso hombre
serpiente. “el infierno en la Tierra. Si nada lo contiene pronto, cubrirá el
mundo. Al abrir las puertas de los mundos de Ying y el Yang, los Bodhisattvas
puedan haber actuado de forma imprudente.
A su alrededor, los acólitos del Crisantemo de Hierro
corrian mientras la salvaje luz blanca abrasaba sus cuerpos. Solo dos de las
bombas cayeron lo bastante cerca como para que su luz quemara a sus maestros.
Chou li evitaba que las nubes se disipasen, agarradas por su fuerza de
voluntad. El torbellino de huesos, sangre y casquería se difumino a la vez que
pilares de fuego ascendían perforando las nubes.
“un poco mas” susuro Tieh Ju al hombre serpiente. “solo un
poco mas” El Camino ardia en su corazón largamente muerto mientras el universo
se balanceaba para restaurar el equilibrio. El momento de dejar de actuar se
acercaba cada vez mas. Se mordió la mejilla y expulso una bocanada de sangre
difuminada al viento.
Minutos después, una forma vagamente humana se tambaleo
hacia ella a través de la lluvia. Supuso que debía ser masculina, pero no
estaba segura. Escamas de ceniza negra cubrían los restos de su cuerpo desnudo
y arrugado. Un brazo pendía como un muñon de carne hecha jirones. Irradiaba
alucinaciones de dolor, como la vibrante luz interior de una migraña. Habia
sobrevivido a la ira de tres Bodhisattvas y a un baño de fuego nuclear. Tieh Ju
sabia que, incluso debilitado como estaba, no podría combatirle. Si lo
intentaba, el monstruo recuperaría energias con su chi.
Aunque la cosa no tenia ojos, solo dos fosas rezumantes de
sangre negra, se volvió para encarar a la pareja. Sus mandíbulas repletas de
colmillos fncionaron y dijo con voz aspera, “Sangre. Comida. Hambre” Hablaba en
sancscrito, la antigua lengua de la India. El crisantemo de Hierro dominaba el
idioma moderadamente bien, después de escucharlo, se derrumbó en el suelo no si
antes dirigir una mirada a Chou Li de aprobación. Tieh Ju hizo una reverencia a
la figura que se mecía. “Sean las buenas noches contigo, hermano de Zao-Lat”
dijo “¿O quizás debería decir buenos días? En cualquier caso, adiós” Al vez que
la carbonizada figura saltaba hacia ella, esta se hundió en la tierra. La
figura siseo en protesta y se volvió hacia Chou Li, quien encomendó su propia
alma al Paraiso…
… y libres del poder de Chou Li, las nubes se dispersaron de
horizonte a horizonte. Una línea de cuatro soles se extendia en el cielo. La
figura grito atrapada por el fuego de la luz solar cuadruplicada. Chou Li pensó
que el mundo entero debía haber oído aquel estridente e inhumano alarido. La
cosa corrió solo unas pocas zancadas y entonces cayó. Un instante después, nada
quedaba salvo un monton de cenizas disueltas ya en el lodo.
Pasados los 3 días, el justicar contaba con 15 arcontes
armados y preparados para asaltar Rusia y destruir el poder que allí moraba. El
grupo al completo se dirigió de nuevo al parlamento de Budapest para despedirse
de su anfitrión. Era una noche cálida, un cielo despejado permitía ver algunas
estrellas entre la contaminación lumínica de la ciudad. Ningún ghoul les
recibió, pero sin darle importancia Karl apremió al grupo hacia el Eliseo de
Ankla.
Cuando abrieron las puertas, sonidos estridentes llenaron
sus oídos. La habitación parecía ahora la morada de algún malkavian retorcido,
las paredes llenas de sangre le daban un nuevo aspecto, realmente gótico.
Trocos de cuerpos esparcidos por toda la sala, una bruma sanguinolenta llenaba
la estancia, y, sentado en su nuevo trono de sangre y huesos, se hallaba el que
una vez fue conocido como Caín. En su regazo descansaba algo, que rodeaba
tiernamente con sus brazos, entre sollozos que se intercalaban con gritos
desgarradores que castigaban aun mas los oídos de los allí presentes.
Karl, soportando el dolor y las visiones gracias a sus
extraños rituales, se acerco lentamente hasta Ankla. El ravnos murmuraba. “¿Por
qué?... oh dios mío… ¿por qué lo he hecho?” El resto del grupo permaneció fuera
de la habitación, el interior era una trampa mortal para ellos pero alcanzaron
a escuchar parte de la conversación. “Matame Karl, ¡Matame! No puedo vivir con
lo que hecho” El justicar parecía dubitativo ante su petición. “¡Maldicion
justicar, cumple con tu deber! ¡Matame o os acabare matando todos!”
Sin mas opción, el justicar empuño su espada, y corto la
cabeza del matusalen ravnos, el objeto cayo de su regazo y rodo hasta el centro
de la habitación, donde se apilaban algunos cadáveres.
Era la cabeza su amada, Natalia.
“Diario de Etrius, 25 de junio de 1996”
“Hoy no es un buen dia”
“Anastasz ha perdido la pista de la matusalén setita, ahora
mismo es imposible encontrarla. Queda descartada. El matusalén ravnos ha
desaparecido o está muerto: Karl se nos adelantó, puede que conociera nuestro
interés en el, pero es seguro que ignora nuestros verdaderos objetivos. Queda
descartado.
Sé que es un duro revés para nuestros planes, pero no es
momento de desanimarse. ¡Ni de ponerse impaciente! Sabemos que él no consentirá
más fallos, pero tenemos más opciones y después de estudiarlas, es un plan muy
viable.
Tengo información segura: en el Sabbat, los renegados
estudian formas de potenciar la sangre, los mismos que les prohibimos a
nuestros chiquillos aprender, se han desarrollado con maestria en la secta
enemiga. Es el momento de utilizarlo, y si todo sale bien, quizás podamos consumar
una vieja rencilla”
Etrius se levanto de su escritorio, terminados sus escritos,
se dispuso a realizar el ritual que permitía comunicarle las noticias a su
mentor. Dibujo extraños simbolos en su espejo de pared, y otros tantos en el
suelo. Pero cuando iba a comenzar a recitar las palabras, un brillo rojo en el
espejo capto su atención. Siguio la trayectoria del reflejo, girándose para
encontrarse delante de la ventana de su refugio. Se acercó a ella, y al alzar
su vista lo vio: Una estrella nueva brillaba en el firmamento. Más brillante
que el resto.
Una estrella roja.
Jiejie Li esperaba impaciente, junto a su subordinado Chiu
Bao en una sala adornada con detalle hasta el milímetro, todo tipo de reliquias
de gran valor se mostraban en estanterías, las cortinas de color dorado
ondeaban a merced de un suave viento cálido. Las enormes puertas de madera se
abrieron, pero ante la espera de numerosos ministros esmeralda de las Cortes de
Sangre, solo un hombre de unos veintitantos años, de pelo corto y mirada agria,
vistiendo ropas de corte militar apareció en el umbral.
“Se que esperabas al resto de los ministros esmeralda, pero
he de decirte que esta reunión se ha cancelado. Ahora es innecesaria”
Jiejie golpeo enfurecida la mesa que tenía delante suya.
“¿Cómo que cancelada? Y ¿te envían a ti para decírmelo? ¡Que cobardes! Dejame
adivinar…” Jiejie miro hacia su compañero, que le respondió asintiendo con la
cabeza. “Los mandarines de la Corte han puesto en camino a la serpiente y no
han tenido el valor de comunicármelo”
El hombre no respondió, simplemente sonrio
“Fei, si tienes algo más que decir, dilo ya, no nos hagas
perder más tiempo”
“Ya no tenéis mas tiempo que perder. El plan lleva más de un
año en marcha. Los vadeadores de océanos ya han llegado. La serpiente enseñará
el segundo colmillo. Ya no son tus colmillos Jiejie, son nuestras cenizas”
Jiejie se quedo muda, la habían engañado y ahora se había
quedado fuera del plan que podría haberle reportado un poder y gloria que jamás
había conocido. Los últimos sucesos habían precipitado la puesta en marcha del
plan, pero confiaba en que los mandarines no se vieran dominados por el miedo:
no había duda de que la Sexta Edad se acercaba. Abandono el edificio junto a su
subordinado recorrió las calles de Hong
Kong hasta su puerto. Allí le esperaba un enorme barco de transporte de varios
cientos de toneladas, repleto de containers.
“Si los Cruzados han comenzado el plan, los Armoniosos
reparadores también, llegaremos tarde, pero golpearemos con el doble de fuerza”
Entre las sombras que proyectaban los contenedores del
barco, Chiu Bao pudo ver tres docenas de masas de oscuridad que se infiltraban
sigilosamente en el barco.

Varios días después de los sucesos de Bangladesh, Jack y
Arthur escapaban de la destrucción del tifón, perseguidos por un extraño grupo
de humanos que portaban extraños aparatos de medición y armas que parecían sacadas
de alguna película de ciencia ficción, llegaron hasta la costa de Bangladesh,
la bahía de Bengal, utilizando a humanos vinculados para facilitarles el viaje.
Alli comenzarían un largo viaje por mar hasta Seattle, en la costa oeste de
EEUU, pasando por Malasia, Filipinas y Japon.
En este último tramo del viaje, cuando tomaron el barco en
Tokyo, Jack y Arthur estaban escondidos entre los contenedores, en la zona de
carga del barco. Una sombra rodeo a Jack sin previo aviso, un ser que de humano
solo mantenía la forma, lo aprisiono con fuerza, atravesándole el corazón con
una estaca, a la vez que su cuello se estiraba hasta un metro y media
alcanzando a Arthur a quien casi arranca el brazo de un mordisco. La criatura
lanzo una carcajada mientras volvía a atacar a Arthur.
“¿De qué coño te ríes?”
Jack, con su sangre hirviendo, libero un brazo y agarro el
largo cuello de la criatura, partiéndolo con un movimiento de muñeca y lanzando
a la criatura que se estrelló contra el contenedor que tenían enfrente. Sin soltar
el largo cuello Jack se acerco hasta la criatura, pisándoselo cerca de la base.
La criatura comenzó a revolverse violentamente, sus brazos también se alargaban
y sus uñas crecían hasta convertirse en cuchillas afiladas que ya envidiarían
los gangrel, sombras oscuras surgían de su espalda como una masa gelatinosa,
que empezaba a rodear al nosferatu.
“Una lástima, siempre tengo preguntas para quien intenta
matarme”
Arthur vio como el cuello se retorcía grotescamente, la
criatura chillaba de dolor, los huesos crujían, y los cartílagos del cuello se
partían salpicando gotas de sangre, y de un pequeño tiron, Jack le arranco la
cabeza.
“Volviendo a pensar sobre aquello… visto lo visto, quizás sí
que nos sea útil no tener corazón” dijo Arthur
En New York, un extraño conclave tenía lugar. En los sótanos
del edificio de la ONU, varios Tremere
discutían y estudiaban los últimos sucesos.

Oliver Thrace, antiguo arconte y regente de la capilla de
Washington D.C. ojeaba un informe sobre los ataques registrados 2 semanas
antes: El clan Ravnos había enloquecido prácticamente al completo, algunos
matusalenes se había despertado provocando un gran caos y destrucción hasta que
fueron cazados o se calmaron y desaparecieron, se habían registrados numerosas
roturas de la mascarada en casi todas las ciudades camarilleras.
Dejo la pila de documentos y cogió otro, en estos se
detallaban numerosas Muertes Definitivas de otros clanes por culpa de los
cazadores. Las fronteras con el Sabbat también estaban revueltas.
“Parece como si de pronto todo el mundo se hubiera puesto en
nuestra contra” reflexionó Thrace
Otro Tremere se le acercó con evidente nerviosismo. “Mi
señor, el príncipe me ha informado de varios ataques Sabbat en la ciudad,
tienen controlado casi todo el oeste hasta la Avenida Madison. Debemos
retirarnos para proteger la capilla”
Thrace, aun con bastantes años a sus espaldas, se vio superado,
se reconoció a sí mismo, que, aunque regente, su ascenso se había producido
rápidamente gracias a sus conspiraciones y ciertas “ayudas” externas. Pero
ahora esos aliados no estaban, solo le quedaba una opción.
“Tenemos que salvar estos documentos, algunos de estos
libros no pueden caer en manos del Sabbat, usaremos a las gárgolas para ganar
tiempo, ¡Avisa a nuestra escolta!”
“Ese es el otro problema, mi señor, los Gangrel no están,
nos han vendido”
Thrace hubiera deseado tener en ese momento algún tipo de
pelota mágica anti-estrés. Valoró su vida y la de los libros y, preso del
pánico, dijo.” Vámonos”
Al otro lado de la ciudad, un poderoso Grangel estrechaba la
mano de su homónimo antitribu. Trato cerrado. Entre ellos, estacados, los
cuerpos de 3 miembros de la primogenitura. El festín de sangre y poder duró
horas.
El círculo interior de la camarilla solo había tenido que
saltarse el protocolo en contadas ocasiones. Estos seres tan antiguos planeaban
sus movimientos durante años para tener controlado cada posibilidad y al resto
de miembros.
El Justicar les había informado de la muerte del Ravnos una
semana antes, después, cazadores habían destrozado decenas de guaridas de
vampiros, el Sabbat se había revuelto en america y había atacado New york y
Washington, las relaciones con los estados anarquistas se habían roto sin
previo aviso. El día anterior, el clan Gangrel abandonó la camarilla. La torre
de marfil se resquebrajaba después de
200 años de poder sobre el mundo occidental. Se veía obligada a responder con
contundencia.
Mientras los antiguos cavilaban, Madame Guil, Justicar
toreadora, ya había empezado a poner en marcha a todos sus arcontes (que no
eran pocos, su fama y belleza le propiciaban multitud de seguidores). Aunque
dada la situación, necesitaría a muchos más, no podía dejar descuidadas ciertas
labores. Una llamada al ex Justicar Tremere desató viejos rencores que Madame
Guil sabia calmar. Después de detallarle lo ocurrido en América, dijo “He
logrado forzar al círculo para que
amplíen los recursos destinados a la campaña de EEUU. Si me das aquellos
arcontes o personas de confianza que Anastasz no conozca, puede asegurarles un
puesto entre sus arcontes.”
“Es perfecto, querida, tengo a 3 arcontes que cumplen el
perfil” La voz de Karl demostraba cierto entusiasmo por las posibilidades de
recuperar su antiguo puesto.
“Si, no me importaría que lo matases, pero, Karl, querido, ¿es cierto que el Ravnos muerto
era de la 5ª generación?”
Un corto silencio.
“Si”
“Eso reduce mucho el numero de explicaciones”
“Tengo sospechas, el ser de Rusia cuenta con una cábala de
magos. Te llamaré con cualquier información nueva que consiga”
Cuando le explicaron los detalles de su misión, (después de
habérsela asignado) Anastasz no pudo disimular su desanimo. La guerra en la
costa oeste de EEUU era mucho más compleja de lo que le habían contado hasta
ahora. El frio y duro combate de desgaste que la camarilla mantenía con el
Sabbat se le había unido uno mucho más siniestro y desconocido: los Catayanos,
vampiros orientales provenientes de algún conglomerado de naciones del sureste
asiático habían invadido Los Ángeles, San Diego y San Francisco. Después de
meses de crudas luchas, la muerte de algunos líderes catayanos habían dado un
rápido revés a la guerra, estancándola y forzando las negociaciones. Anastasz
viajo hasta Riverside días después de que Madame Guil pisara New york. Su
encuentro con el príncipe fue breve.
“Vengo en nombre del circulo interior, nombrado para tratar
el conflicto con los Catayanos: El círculo ordena que cesen los combates contra
los Catayanos, y que se les abra el paso a los anarquistas que huyan desde los Ángeles.
Además, deberás informar a todos sus súbditos, de que si alguno quiere unirse a
la lucha, será recompensado con el título de “Ancillae” inmediatamente”
Y se marchó del Eliseo sin esperar la contestación del
príncipe. Unas negociaciones de paz con los Catayanos iban a requerir mucha de
seguridad. Anastasz se aseguró un ejército de arcontes repitiendo esas mismas
palabras en los elíseos de Las Vegas,
Bakersfield. Su última parada fue San Francisco, donde el conflicto
había dividido la ciudad entre camarilla y Catayanos. Primero, se encontró con
el príncipe de la ciudad, Jochen Van Nuys, quien había logrado mantener el
control sobre algunas zonas.
Anastasz designó a uno de sus mejores arcontes, Vidal
Jarbeaux para comenzar con las negociaciones. Un anarquista llamado Luis
Fortier, que se había asociado con el recién proclamado “gobierno de las nubes”
puso en contactos al arconte con los “mandarines de las nubes”
Las negociaciones duraron semanas, alternándose entre San
francisco y Los Ángeles, pero al final,
se acordó la paz a cambio de un ingente tributo por parte de la camarilla.
Un tributo de 300 millones de dólares.
Después de varias semanas de viaje, Jack y Arthur llegaron
por fin a Seattle. Los hechos vividos semanas atrás los habían marcado, sufrían
pesadillas en las que un tornado de sangre les absorbía, o criaturas horribles
les perseguían por calles de alguna ciudad asiática.
Establecieron un refugio en la costa de Seattle y Arthur
utilizo uno de sus rituales para comunicarse con su Sire, a pesar de la inmensa
distancia, el ritual funciono.
“Charlene, ¿puedes oírme? Soy Arthur. Aun estoy vivo”
La conversación duro horas mientras Arthur relataba los por
menores de su desventura a su sire y esta le daba consejo para poder regresar a
Berlín.
“Estáis en un grave problema, chiquillo, vuestra huida con
Nefertiti fue interpretado como una traición por parte de Anastasz, el nuevo
Justicar Tremere. Si os encuentra os destruirá, la mala noticia es que Anastasz
está muy cerca de vosotros: ha sido destinado a una misión muy importante, de
la que desconozco los detalles en la costa oeste de Estados Unidos. Si se
llegara a enterar de que estáis vivos y tan cerca, enviaría a sus arcontes.
Debéis volver aquí si queréis tener una posibilidad, Maxwell, Ellison o el
mismo Príncipe puede protegeros y hablar en vuestro nombre con los Justicar. ”
“¿Cómo podríamos conseguir los billetes sin alertar a la
camarilla local?”
“Estáis de suerte: en la costa oeste existe una facción
formada por los Anarquistas de los llamados “Estados libres”. Mantienen buenas
relaciones con la camarilla, pero no tienen problemas en ocultar a fugitivos y
ayudarlos a escapar, aunque por supuesto tendréis que darles algo a cambio.”
Durante varias noches buscaron a los anarquistas de la
ciudad, pero un Nosferatu de San José llamado Sundown los estaba espiando desde
que desembarcaron en la ciudad. “Perdonad mi descaro, pero sospecho que tenéis
problemas y quizás pueda ayudaros”
“¿Cómo…?”
“Sois extranjeros, pero las reglas de la camarilla se
aplican en todas las ciudades: hace días que deberías haberos presentado antes
el príncipe.”
“Es cierto, necesitamos viajar hasta Europa sin levantar
sospechas entre la camarilla” dijo Arthur, resignado
“No es problema, si nos ayudáis, tendréis el billete a
Berlín.”
“y ¿En qué consiste esa misión?”
El Nosferatu explico con calma, midiendo sus palabras.
“Dentro de una semana, daremos un gran golpe, será violento
y peligroso, pero el botín lo merece”
“¿Cuánto?” preguntó Jack con avivado interés.
“300 millones de dólares”






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