12 de septiembre de 2012

Melinda Galbraith


Melinda Galbraith es la regente del sabbath. Eso significa tener a una de las sectas de cainitas más poderosas bajo tus pies y tener a cada uno de sus miembros apoyando tu posición y afianzando tu poder. Todos siguen tus designios unidos para enfrentarse a los abundantes peligros con los que los vampiros comparten su existencia en este planeta. Todos creen en ti, creen que les llevaras a un futuro de libertad y poder, derrocando a la camarilla y librándose de la tiranía de los antediluvianos, tal y como ya lo consiguieran en las revueltas anarquistas. A Zachary Sikorsky le gustaba eso.

Melinda había convocado un cónclave de urgencia al que asistieron cardenales, prisci y el arzobispo de Mexico. Allí se concentraban las manos que movían los hilos del Sabbat, donde discutirían un suceso inexplicable acontecido en la propia ciudad.


1 de septiembre de 2012

El éxito de Karl Schrekt




En el imponente castillo de Chambord, Francia, el círculo interior había encontrado un punto de encuentro ideal para celebrar el éxito de su última campaña. Todos los presentes eran personas de renombre, a las cuales se les había invitado para que conocieran de primera mano el resultado de la campaña de Rusia, o como se conocía en otros mentideros "El telón de las sombras". Los príncipes de Europa llevaban varios años preocupados por las confusas informaciones que llegaban de Rusia, desde la Revolución de 1917, Rusia había quedado al mando de un Concilio de vampiros Brujah, que intentó recrear el proyecto de Cartago, la legendaria ciudad donde los vampiros y los humanos convivieron durante un tiempo, antes de su caída final.
En 1990 el Concilio fue destruido, y un "telón de sombras" cubrió Rusia, impidiendo a la Camarilla conocer nada sobre que ocurría en esas tierras. Hacia unos meses que por alguna razón, las fuerzas que impedían entrar a los espías de la Camarilla empezaron a debilitarse, y la torre de marfil no perdió la oportunidad: Envió a Karl Schrekt, ex-justicar tremere, junto a sus arcontes a investigar la verdad y restaurar el dominio de la camarilla en las principales ciudades. Ahora Karl Schrekt había regresado y todos querían conocer por fin la verdad, sobretodo Villon, príncipe de París, quien llevaba financiando durante varios años algunas de las operaciones de los tremere, sin que él mismo lo supiera hasta hace apenas unas semanas.

En otra sala del castillo, Karl Schrekt explicaba lo sucedido a miembros del Círculo Interior y a los justicar. Se echaba en falta a Etrius.