12 de septiembre de 2012

Melinda Galbraith


Melinda Galbraith es la regente del sabbath. Eso significa tener a una de las sectas de cainitas más poderosas bajo tus pies y tener a cada uno de sus miembros apoyando tu posición y afianzando tu poder. Todos siguen tus designios unidos para enfrentarse a los abundantes peligros con los que los vampiros comparten su existencia en este planeta. Todos creen en ti, creen que les llevaras a un futuro de libertad y poder, derrocando a la camarilla y librándose de la tiranía de los antediluvianos, tal y como ya lo consiguieran en las revueltas anarquistas. A Zachary Sikorsky le gustaba eso.

Melinda había convocado un cónclave de urgencia al que asistieron cardenales, prisci y el arzobispo de Mexico. Allí se concentraban las manos que movían los hilos del Sabbat, donde discutirían un suceso inexplicable acontecido en la propia ciudad.



-Sin duda, algo debió salir realmente mal, pero es posible que nunca lo sepamos con exactitud. Nuestra mejor herramienta de investigación ha desaparecido sin dejar rastro, y los poderes de los heraldos de las calaveras están cada vez mas limitados, debo añadir, que a este ritmo pronto no serán mas que un estorbo para el sabbath. -En ese momento hablaba Szechenyi Jolán, Tzimice de la rama mas moderada del sabbath y cardenal de Europa.

-Entonces, ¿ni si quiera podemos relacionar la desaparición de la torre latinoamericana con la desaparición de los tremere antitribu? pero ¿que atajo de incompetentes comandan ahora la Mano Negra?- polemizó Carlos VI, mientras se regocijaba con las miradas de odio que sus compañeros le enviaban. Desde que comenzara la reunión, se había mostrado bastante impertinente en cada una de sus intervenciones, con un lenguaje mucho mas crítico y sibilino que de costumbre, hasta se atrevió a criticar a la mismísima regente: "Melinda, durante este último año has estrechado tus relaciones con los tremere, me consta que mantenías largas reuniones con Goratrix, por lo que veo te gustaba tenerlos cerca... yo me pregunto ¿nunca mencionó entre sus planes algo como esto? ¿ni siquiera algún detalle por el que podríamos saber que planeaba?."

Visiblemente nerviosa, Melinda le contestó.

-Em... P-p-pues no, nada de lo que me dijo... bueno, podría inducir a pensar en estas consecuencias, mis reuniones eran estrictamente formales, tratábamos los asunto concernientes a su clan, pero esto no estaba entre sus planes.

-Pues ahora la incompetente eres tu ¿te das cuentas de lo que esto supone para el sabbat verdad? ¿como puede la regente no conocer nada acerca de un asunto que concierne a un clan entero? ¿es que todos tus espías y secuaces son cabezapalas? Ahora, destranfórmate, ignora que lo estás haciendo y replícame de la forma mas patética que puedas.

Melinda así lo hizo, posteriormente, abandonó la sala, donde se encontró con Leonardo, el ductus de su manada, quien era la única persona que conocía el secreto de Zachary, sin embargo, no pareció advertir el evidente cambio que se había producido en la regente.

-Acompáñame, nos vamos. -Se limitó a decir.

Zachary aun estaba en shock, recordaba aquel fatídico día en el que Melinda solicitó sus servicios para adornar su cuerpo de cara a la gran fiesta sabbat: La palla grande, hace exactamente un año, en la víspera de Todos los Santos. Allí Zachary  encontró el cadáver de la regente del sabbat con la cabeza cortada y un extraño símbolo pintado en su pecho. Zachary no lo dudó, sabía que le cargarían el muerto, por lo que adoptó la forma y aspecto de Melinda: si le descubrían, su destino no iba a ser peor, y mientras tanto, podría asegurar su huida y aprovecharse de la situación. Sin embargo, se acomodó al poder tan rápidamente, que un año después lo habían descubierto y no había asegurado su ruta de escape aun. Su propio compañero lo delató y lo condujo a un precipitado final, a la salida se vio rodeado por un grupo de hombres de rasgos hispanos, árabes y monstruosos, Zachary nunca supo realmente que había ocurrido, del estado de shock pasó al frenesí más extremo durante seis segundos aproximadamente.

-Bueno, supongo que ante esta inesperada revelación tendremos un nuevo asunto del que ocuparnos urgentemente- Dijo Carlos VI-Afrontémoslo: nos ha engañado un idiota. No sabemos exactamente durante cuanto tiempo, pero eso ya no importa, no tiene porque saberlo nadie más, nosotros somos ahora los regentes del sabbath, y debemos decidir ¿Les decimos que la regente también ha desparecido junto con los tremere y elegimos a un nuevo regente? ¿O preferís que utilicemos a esa patética criatura para mantener la estabilidad y mientras nosotros tomamos las decisiones?

Por supuesto, la discusión se alargó hasta el amanecer, sin llegar a nada en claro, continuarían durante los próximos días, aunque algunos de ellos no se levantarían a la noche siguiente. Carlos sabía que no podía perder el tiempo, indudablemente esta situación les llevaría a un conflicto más pronto que tarde, o quizás no, en cualquier caso debía asegurarse de ser el primero en golpear. Sabía exactamente quien se le opondría y quien le apoyaría en la regencia, por lo que no dudó a la hora de planificar meticulosamente el ataque para provocar el máximo daño a sus enemigos. Su conspiración no tuvo un éxito total, pero si le concedió la oportunidad de comenzar la Cuarta Guerra Civil Sabbat con una abultada ventaja.

La noticia no tardó en cruzar el charco, allí, en París, Francois Villon  había vuelto a poner a punto su maquinaria de espionaje y flujos de información. Cuando comenzó a recuperar la voluntad y el control de sus acciones no perdió un momento para restablecer su influencia y poder en la camarilla, asegurándose de que los tremere no le hubieran arrebatado otras posesiones. Sin embargo, había algo que le apremiaba más, algo que su sire le encomendó décadas atrás. No pudo disimular una amplia sonrisa mientras leía la nota, "Melinda Galbraith esta muerta, el sabbat ha entrado en una guerra Civil". Nunca creyó que su plan derivaría en esto, creía haber ordenado marcar con su distintivo símbolo (un antiguo escudo familiar) la escena del crimen, pero el no se sentía responsable de juzgar los designios de la Yihad.

En el anverso de la nota se encontraba otra noticia mucho mas sorprendente para Villon. Aun no estaba seguro sobre el tiempo que había permanecido esclavizado por los tremere ni que habían echo exactamente durante todo ese tiempo, pero ahí estaba escrito la prueba de que los brujos habían aprovechado bien sus recursos y su planificación.

"Todos los tremere antitribu han desaparecido"

No hay comentarios:

Publicar un comentario